La primera ministra japonesa, Sana Takaichi, levanta el puño mientras el presidente estadounidense Donald Trump habla a bordo del USS George Washington el 28 de octubre de 2025 en Yokosuka, Japón.
Tomohiro Ohsumi/Getty Images
Japón se encuentra en medio del cambio más significativo en política de seguridad desde el establecimiento de las Fuerzas de Autodefensa de Japón en 1954.
El país no ha abandonado su constitución pacifista, pero está pasando de una postura defensiva estrecha a una capaz de disuadir mediante una respuesta más fuerte, que incluya capacidades de ataque de largo alcance, operaciones sostenidas y una integración mucho más estrecha con los aliados. Esta corrección de rumbo no comenzó con la Primera Ministra Sana Takaichi, quien no terminará su primer año en el cargo hasta octubre, sino que comenzó unos buenos 10 años antes bajo la presidencia del Primer Ministro Shinzo Abe. Una serie de gobiernos sucesivos avanzaron cada uno en la misma dirección. Los pasos principales incluyen:
1. Duplicar el gasto en defensa
Un elemento central del plan es aumentar el gasto en defensa desde el techo informal de posguerra de alrededor del 1 por ciento del PIB a alrededor del 2 por ciento, más cerca del promedio de la OTAN. El plan de construcción de defensa aprobado en 2022 comprometió alrededor de 43 billones de yenes en cinco años, y los gobiernos posteriores han acelerado su implementación.
2. Compra de misiles de «contraataque» de largo alcance
Durante décadas, Japón se ha centrado casi por completo en la defensa nacional. Ahora Japón está comprando misiles Tomahawk estadounidenses, ampliando el alcance del misil local Tipo 12 y desarrollando sistemas de ataque de largo alcance capaces de alcanzar objetivos militares lejos de Japón. Este es quizás el mayor cambio doctrinal en la política de defensa japonesa desde 1945.
3. Fortalecimiento de la defensa antimisiles
Japón ha invertido mucho en sistemas avanzados de defensa aérea, defensa contra misiles balísticos contra las amenazas norcoreanas, nuevos destructores equipados con Aegis y redes integradas de defensa contra misiles.
4. Ampliación de las capacidades de drones y vehículos no tripulados
Japón está muy por detrás de China en lo que respecta a drones, pero está trabajando para cerrar la brecha. Los últimos presupuestos ponen un gran énfasis en los drones de patrulla, los sistemas marítimos no tripulados, las tecnologías de defensa con drones y los sistemas autónomos para operaciones en el Mar de China Oriental y la región de Taiwán.
5. Actualización del poder aéreo
Japón está comprando más F-35 y convirtiendo dos barcos en portaaviones ligeros capaces de operarlos. Curiosamente, Japón también se ha adherido al Programa Aéreo de Combate Global (GCAP) con Gran Bretaña e Italia para desarrollar un avión de combate de próxima generación.
6. Fortalecimiento de las islas del suroeste
Japón ha desplegado misiles, sistemas de radar, unidades de defensa aérea y fuerzas anfibias en islas que se extienden hacia Taiwán, incluidas Okinawa y la cadena Ryukyu. El objetivo es complicar cualquier acción militar china en la región.
Takaichi pasa la entrevista de trabajo.
Si el garante último de la seguridad de Japón es el compromiso de Estados Unidos, entonces la entrevista de trabajo definitiva para el primer ministro japonés es asegurar ese compromiso. Las medidas de defensa mencionadas anteriormente permiten a Japón demostrar su seriedad a Estados Unidos y hacen mucho más probable que Estados Unidos cumpla con sus obligaciones. Es poco probable que otros tomen en serio a un país si él no se toma a sí mismo en serio. Japón dejó claro su punto de vista: vivimos en un mundo inseguro y cada país debe hacer su parte para garantizar su propia defensa, así como encontrar mejores formas de trabajar con los aliados. Hasta ahora, el primer ministro Takaichi parece haber pasado la entrevista de trabajo, ya que Donald Trump ha criticado repetidamente a los aliados europeos de Estados Unidos, pero ha desarrollado una relación mucho más positiva y respetuosa con Japón.


